Saluda del Obispo de Segovia

César Franco

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Semana Santa en Segovia

La Semana Santa ya cercana nos invita a vivir el camino de Cristo hacia la muerte y la resurrección. Dos palabras inseparables en la vida de Cristo y del cristiano. La muerte de Cristo es el signo más elocuente de su amor hacia los hombres por quienes entrega su vida. La resurrección es el don de una vida sin fin que se realizará también en nuestro cuerpo morral cuando sea levantado del sepulcro. Tan acostumbrados estamos a hablar de estas cosas que perdemos la hondura de su novedad y trascendencia. Después de este tiempo de pandemia, podemos quizás celebrar con más sentido la Semana Santa.

Hemos experimentado la vulnerabilidad del hombre, su soledad en ocasiones  dramática, la muerte de seres queridos. También hemos descubierto la capacidad que el hombre tiene de compasión, consuelo y fraternidad con sus semejantes. La pandemia nos ha recordado que la humanidad es una gran familia en la que lo bueno y lo malo se comparte con la misma intensidad aunque diversos sentimientos. Esto es lo que ha hecho Cristo al tomar nuestra carta y participar de nuestro destino desde la encarnación hasta la resurrección. Nada que sea verdaderamente humano es indiferente a Cristo. Solo el pecado ha quedado fuera de su existencia porque él es el Santo por excelencia. Sin embargo, ha querido asumir sobre sí el pecado y el sufrimiento de todos los hombres para redimirlos con la entrega de su vida.

Esto es lo que vivimos en las celebraciones litúrgicas de Semana Santa y en las manifestaciones externas de la piedad popular que son las procesiones. Segovia es una ciudad que ofrece un marco incomparable para la expresión de los sentimientos religiosos que nacen de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Sus calles estrechas de su casco histórico, la muralla que la rodea, la evocación del cementerio judío extramuros de la ciudad, los pequeños rincones y plazuelas para contemplar en grupo los pasos de las procesiones, recuerdan la vieja ciudad de Jerusalén y permite seguir el itinerario piadoso de quienes desean unirse a Cristo en su camino hacia el Calvario. La celebración del vía crucis en el recinto de los Padres Carmelitas durante la tarde del miércoles santo, con la ciudad recortada en el horizonte de la noche, deja en el alma una huella incomparable de piedad, recogimiento y compasión con Cristo y con todos los que, en el dolor, sufren con él. Quiero pensar en el terrible Calvario que sufre el pueblo hermano de Ucrania, sometido injustamente a la invasión y a la guerra, que nos devuelve actualizado el rostro de Cristo quien una vez más asume la pasión de los hombres.

Desde esta página web de COPE quiero animar a los segovianos a vivir intensamente esta Semana Santa que, después del tiempo de pandemia, podemos celebrar de nuevo con toda su solemnidad y expresión popular. Invito de modo especial a la participación en los actos de culto del triduo pascual que actualiza los misterios de Cristo seguidos cronológicamente durante el jueves, viernes y sábado de gloria que culminan con la resurrección de Cristo, fundamento inamovible de la fe cristiana. En las diversas parroquias de Segovia y en la catedral, iglesia madre los cristianos, pueden recibir la gracia de la salvación que se nos ofrece a raudales. También invito a participar con piedad y recogimiento en las diversas expresiones de piedad  popular organizadas con la finalidad de que la sociedad entera sea testigo del significado de estos días santos. Si Segovia no se entiende sin la fe y la cultura cristiana, con sus magníficos templos, monasterios, lugares carismáticos que guardan la memoria de santos y fundadores como Santo Domingo, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, san Alonso Rodríguez, el Císter, el Parral jerónimo, el antiguo colegio jesuítico, y tantas instituciones religiosas que tienen aquí su presencia evangelizadora, en estos días de modo especial Segovia se convierte, arropada por su historia, en una nueva Jerusalén donde la pasión, muerte y resurrección del Señor se actualiza litúrgica y devocionalmente para bien de todos los segovianos y visitantes a quienes acogemos con los brazos abiertos.

Deseo de corazón que estos días restauren nuestras heridas de la pandemia, conforten a quienes sufren las consecuencias de la guerra, el odio y la violencia, sostengan a las familias con problemas, fortalezcan las relaciones sociales y familiares, de manera que la paz de Cristo se establezca en el corazón de cada hombre y de la sociedad entera. ¡Feliz Semana Santa y Pascua de Resurrección de 2022!

 

+ César Franco

Obispo de Segovia